Redes Sociales

La misión digital: revolución silenciosa que transforma vidas

Las redes sociales han cambiado la forma en que nos comunicamos y pueden ser de gran ayuda para la evangelización y para hacer el bien. Por ejemplo, gracias a un post en Instagram, un bebe pudo salvarse del aborto

(revistaecclesia.es).-Las redes sociales, que en su origen prometían acercar a las personas, hoy son el areópago de discusiones, ofensas o noticias falsas. En muchos momentos, y, al amparo del anonimato, se convierten en constante exposición a contenidos negativos, fiel reflejo del mundo relativista de hoy. Tanto Internet como las redes son herramientas poderosas, no inherentemente malas, al contrario, pueden ser de una gran ayuda para la evangelización y que la Iglesia debe aprovechar.

De manera casi espontánea desde hace algunos años, una pequeña cantidad de jóvenes influencers se percataron que las personas «se encuentran ahora» en el mundo virtual. En este contexto la presencia de Dios también es necesaria, porque detrás de cada nickname hay una persona, y esa persona tiene corazón, sentimientos y un alma que salvar. Es aquí donde inicia la misión digital.

La misión digital es una revolución silenciosa, es compartir que Cristo está vivo y ha resucitado, que solo el Señor colma de felicidad el corazón humano. Se trata en suma de hacer lo que hacen los misioneros, llevar por todo el mundo un mensaje de esperanza. En esta misión todos estamos llamados a ser luz, a portar esperanza con nuestra vida. Esto no significa convertirse en creadores de contenido, sino simplemente dar testimonio de nuestra fe, ser educados, llamar a la alegría, evitar compartir contenido engañoso o dejar un comentario edificante.

Manuel García es uno de estos misioneros digitales, que en 2011 formó parte del lanzamiento del proyecto Jóvenes Católicos en España. En una breve entrevista nos comenta que el objetivo de este portal es: «Unir a los jóvenes con las parroquias, jóvenes con otros jóvenes». Y para ello se sirven de post, vídeos, frases, reflexiones o testimonios. «Al final se trata de mostrar a Cristo a los demás», subraya. Pero no sin dificultad y nos relata que lo más difícil, es poner cara a esos jóvenes, el contacto de tú a tú, aunque esto no los impide seguir esforzándose cada día.

«Hace poco, una chica de origen asiático, de 20 años, nos contactaba para contarnos que, a través de nuestras reflexiones o frases inspiradoras, profundizó en la fe y se bautizó». Pero hay casos más difíciles. Se trata de una chica que quería abortar con 16 años: «Encontró a través de los audios y las meditaciones que subimos la fuerza necesaria para seguir adelante». Son testimonios de esperanza, que hacen que merezca la pena esta pastoral digital.

En el último sínodo de los obispos, la misión digital ha sido reconocida con cuatro puntos en el documento final, abriendo la puerta a una nueva dimensión. Un documento oficial de la Iglesia reconoce y alienta el gran trabajo que se viene haciendo, y por este motivo en el marco del año jubilar se engloba por primera vez un jubileo dedicado a los evangelizadores digitales que tendrá lugar el 28 y 29 de julio. (digitalismissio.org)

El mundo se está transformando, el universo digital no es el fin, sino el medio. La misión digital es una gran oportunidad para acercar el Evangelio a más personas. No es una evangelización de «segunda categoría», sino una expresión contemporánea del mandato de Cristo de «id y haced discípulos a todas las naciones» (Mt 28,19). Cada cristiano está llamado a ser misionero digital, contribuyendo con su testimonio a un mundo digital más humano, más auténtico y cercano a Dios.

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